España avanza en la vanguardia de la regulación de la Inteligencia Artificial (IA) con la creación del Laboratorio de Ideas de la Agencia Española de Supervisión de Inteligencia Artificial (AESIA) y la recepción a finales de abril en Madrid de la primera reunión del Panel Científico de IA de la ONU. A pesar de los progresos en capacidad científica y talento, el ecosistema español sigue siendo un consumidor a nivel industrial y existe una falta de grandes plataformas y actores globales que marquen el desarrollo de esta tecnología.

Este Laboratorio, que funciona como un órgano de anticipación estratégica y de análisis de grandes retos, es principalmente un instrumento consultivo. “Puede aportar reflexión, generar debate y ayudar a ordenar el marco conceptual, pero no tiene capacidad ejecutiva ni impacto directo en el desarrollo tecnológico”, dice a Vozpópuli Javier Goikoetxea, profesor del Grado en Administración y Dirección de Empresas – College de la Universidad Francisco de Vitoria.

La competencia directiva recae en AESIA como autoridad nacional de vigilancia del mercado en el marco del Reglamento (UE) 2024/1689: “es quien inspecciona, requiere información y, llegado el caso, sanciona”, explica a este medio Miguel Ángel Marchena Carrero, socio director de Adara Legal. Así, aclara que el Laboratorio simplemente “aporta ideas”.

“Aun si tuviera capacidad ejecutiva, no conviene exagerar lo que una estructura nacional puede lograr frente a una tecnología cuyo desarrollo, distribución y adopción no dependen de un solo país ni de un solo regulador”, señala Marchena. “El riesgo real no es que no haya quien supervise: es que el peso del cumplimiento acabe recayendo, sobre todo, sobre quienes sí operan y compiten desde aquí”, añade el experto en derecho tecnológico.

La iniciativa “puede tener utilidad si funciona como un instrumento de alfabetización, orientación y generación de criterios prácticos para empresas, administraciones y ciudadanos”, apunta Marchena. No obstante, el abogado incide en que “conviene no sobredimensionarlo como si fuera una gran palanca de control tecnológico”.

¿Está España preparada para ser la vanguardia de la IA?

En el acto de presentación el pasado 9 de abril en A Coruña, el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López, destacó que España es el primer país de la Unión Europea (UE) y el séptimo del mundo en regulación de la inteligencia artificial.

Según los expertos consultados por este medio y análisis publicados al respecto, el Gobierno se expone especialmente a dos posibles errores: confundir el liderazgo regulatorio con autosuficiencia regulatoria y creer que la diplomacia tecnológica se debe al relato antes que a la capacidad.

“El problema no es que haya reglas; el problema es diseñarlas de manera que añadan costes y complejidad a quienes sí intentan innovar legalmente desde Europa”, agrega Marchena. “Según el informe ‘El estado de la IA en las empresas 2026’ de Deloitte, el 49% de las empresas españolas identifica la regulación y la gobernanza como una de las principales barreras para adoptar IA generativa”, cita el abogado.

Con el Laboratorio de Ideas y la reunión del Panel Científico de IA de la ONU, España busca visibilidad regulatoria e institucional. Con estas acciones se convierte en el primer Estado miembro en crear una autoridad nacional de IA, así como el primer sandbox regulatorio de la UE y sede del Panel de Naciones Unidas.

“Son iniciativas útiles desde el punto de vista institucional, pero no sustituyen una estrategia tecnológica real”, cuenta Goikoetxea. “Sin inversión en desarrollo, sin capacidad de escalar y sin tejido empresarial fuerte en IA, este tipo de proyectos corren el riesgo de quedarse en el plano declarativo”, añade.

Fuente: Vozpópuli

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