La huelga indefinida en la planta de Amurrio (Álava) del grupo Tubos Reunidos, que cumple ya cerca de dos meses, mantiene bloqueada la logística del grupo y por tanto la generación de caja, según publica Cinco Días. El fabricante de tubos de acero sin soldadura tiene pedidos por importe de 13 millones que no pueden sair de sus instalaciones debido al conflicto laboral, en un momento en que la compañía se encuentra en concurso voluntario de acreedores.

Sin ingresos por la vía logística bloqueada, los pagos —incluidas las nóminas de mayo— están en peligro. La planta de Amurrio concentra la acería del grupo, mientras que los centros de laminación y roscado en Trapagaran (Bizkaia) votaron en contra de la huelga. El conflicto se enmarca en un ERE que contempla 301 despidos sobre una plantilla total de 1.300 trabajadores.

Tubos Reunidos afronta una deuda de 263 millones de euros, con la SEPI como principal acreedor a través de una financiación de 112,8 millones aportada en 2021 que, con intereses, ha elevado el pasivo a cerca de 150 millones. El administrador concursal del procedimiento es PKF Attest.

Lectura Adara Legal

Este caso ilustra la interrelación entre el concurso de acreedores y los conflictos laborales en empresas en crisis: la huelgamantiene bloqueada la única vía de generación de ingresos de la compañía, poniendo en riesgo tanto la masa activa como el propio procedimiento concursal. Para administradores Concursales y Acreedores, la gestión de los conflictos laborales durante el concurso es un factor crítico.

Para empresas en insolvencia, la lección es que la vía prejudicial concursal debe coordinarse con la estrategia laboral desde el inicio para evitar que un conflicto sindical bloquear la única salida viable para la recuperación.

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