La administración concursal de Urbas, integrada por Auren y Kepler-Karst, ha presentado un escrito de oposición frente a la petición de la compañía de apartarla del procedimiento concursal, según publica El Confidencial.
El conflicto llega en un momento especialmente delicado para la sociedad, después de que varios acreedores institucionales hayan rechazado la propuesta de convenio. La administración concursal sostiene que Urbas conocía desde el inicio los hechos que ahora invoca y que intentar apartarla en esta fase equivaldría a reabrir objeciones que debieron plantearse mediante recusación.
El escrito también defiende que la investigación de filiales, la revisión de activos y las comunicaciones con terceros forman parte de la diligencia exigible para proteger la masa activa y evitar convenios inviables o insuficientemente transparentes para los acreedores.
Lectura Adara Legal
El caso ilustra la relevancia procesal de los tiempos en el concurso: no es lo mismo discutir la designación de la administración concursal al inicio que intentar su separación cuando el procedimiento ya ha avanzado y existen informes, valoraciones y votaciones de acreedores en curso.
Para empresas en insolvencia, acreedores y administradores, la lección práctica es clara: las objeciones sobre imparcialidad, conflictos o información patrimonial deben articularse con rapidez, prueba suficiente y estrategia procesal coherente.