La risa de los cínicos y el ¿fracaso? de los MASC

Hubo siglos de noche larga en los que nada parecía avanzar. Los inviernos eran el mismo invierno, las cosechas la misma espera, y el arado que no volvía era apenas una metáfora de la vida: lo perdido no regresaba. Hoy, el mundo cambia a la velocidad de un dedo...
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