Ley de Arrendamientos Urbanos comentada
Artículo 9 LAU. Plazo mínimo.
Texto oficial consolidado, comentario práctico de Adara Legal y claves de aplicación del artículo 9 de la Ley de Arrendamientos Urbanos.
Texto oficial consolidado
1. La duración del arrendamiento será libremente pactada por las partes. Si esta fuera inferior a cinco años, o inferior a siete años si el arrendador fuese persona jurídica, llegado el día del vencimiento del contrato, este se prorrogará obligatoriamente por plazos anuales hasta que el arrendamiento alcance una duración mínima de cinco años, o de siete años si el arrendador fuese persona jurídica, salvo que el arrendatario manifieste al arrendador, con treinta días de antelación como mínimo a la fecha de terminación del contrato o de cualquiera de las prórrogas, su voluntad de no renovarlo.
El plazo comenzará a contarse desde la fecha del contrato o desde la puesta del inmueble a disposición del arrendatario si esta fuere posterior. Corresponderá al arrendatario la prueba de la fecha de la puesta a disposición.
2. Se entenderán celebrados por un año los arrendamientos para los que no se haya estipulado plazo de duración o este sea indeterminado, sin perjuicio del derecho de prórroga anual para el arrendatario, en los términos resultantes del apartado anterior.
3. Una vez transcurrido el primer año de duración del contrato y siempre que el arrendador sea persona física, no procederá la prórroga obligatoria del contrato cuando, al tiempo de su celebración, se hubiese hecho constar en el mismo, de forma expresa, la necesidad para el arrendador de ocupar la vivienda arrendada antes del transcurso de cinco años para destinarla a vivienda permanente para sí o sus familiares en primer grado de consanguinidad o por adopción o para su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de separación, divorcio o nulidad matrimonial.
Para ejercer esta potestad de recuperar la vivienda, el arrendador deberá comunicar al arrendatario que tiene necesidad de la vivienda arrendada, especificando la causa o causas entre las previstas en el párrafo anterior, al menos con dos meses de antelación a la fecha en la que la vivienda se vaya a necesitar y el arrendatario estará obligado a entregar la finca arrendada en dicho plazo si las partes no llegan a un acuerdo distinto.
Si transcurridos tres meses a contar de la extinción del contrato o, en su caso, del efectivo desalojo de la vivienda, no hubieran procedido el arrendador o sus familiares en primer grado de consanguinidad o por adopción o su cónyuge en los supuestos de sentencia firme de separación, divorcio o nulidad matrimonial a ocupar esta por sí, según los casos, el arrendatario podrá optar, en el plazo de treinta días, entre ser repuesto en el uso y disfrute de la vivienda arrendada por un nuevo período de hasta cinco años, respetando, en lo demás, las condiciones contractuales existentes al tiempo de la extinción, con indemnización de los gastos que el desalojo de la vivienda le hubiera supuesto hasta el momento de la reocupación, o ser indemnizado por una cantidad equivalente a una mensualidad por cada año que quedara por cumplir hasta completar cinco años, salvo que la ocupación no hubiera tenido lugar por causa de fuerza mayor, entendiéndose por tal, el impedimento provocado por aquellos sucesos expresamente mencionados en norma de rango de Ley a los que se atribuya el carácter de fuerza mayor, u otros que no hubieran podido preverse, o que, previstos, fueran inevitables.
Nota BOE: Se modifica por el art. 1.4 del Real Decreto-ley 7/2019, de 1 de marzo. Ref. BOE-A-2019-3108
Comentario práctico de Adara Legal
Claves prácticas
- Controlar plazos de preaviso y conservar prueba de envío y recepción.
- Comprobar quién puede continuar, desistir o subrogarse en el contrato.
- Evitar acuerdos verbales sobre salida, continuidad o entrega de llaves.
- Valorar jurisprudencia y práctica probatoria antes de adoptar una posición procesal.
Preguntas frecuentes
¿Qué importancia práctica tiene el artículo 9 de la LAU sobre plazo mínimo?
Sirve para fijar el marco de derechos y obligaciones que debe revisarse antes de firmar, modificar, resolver o reclamar un contrato de arrendamiento.
¿Qué conviene comprobar antes de aplicar el artículo 9 de la LAU?
Conviene revisar el contrato firmado, el uso real del inmueble, las comunicaciones entre las partes, la prueba disponible y las posibles reglas especiales aplicables por vivienda habitual, local, gran tenedor, zona tensionada o normativa autonómica.
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El plazo pactado en un arrendamiento de vivienda no siempre agota la duración real del contrato. Aunque se firme por un año, el arrendatario puede mantener la relación hasta alcanzar el mínimo legal, con distinta duración según el arrendador sea persona física o jurídica.
La recuperación de la vivienda por necesidad exige especial cuidado. No basta con invocarla cuando interesa: debe estar prevista en el contrato, comunicarse correctamente y responder a una causa real. Si después la vivienda no se ocupa en los términos anunciados, la actuación puede generar consecuencias para el propietario. Este artículo obliga a planificar desde la firma, no cuando el problema ya ha surgido.
El Tribunal Supremo ha recordado que el arrendamiento es temporal y ha rechazado fórmulas de duración indefinida. También es relevante la doctrina sobre necesidad de vivienda del arrendador: no equivale a capricho, pero tampoco exige una situación extrema; debe ser seria, útil y acreditable.
La recuperación por necesidad exige preparar bien el expediente: previsión contractual cuando proceda, comunicación correcta, identificación de la persona que ocupará, causa real y prueba posterior de ocupación. Si no se ocupa en plazo, puede nacer derecho de retorno o indemnización.