La histórica cristalería francesa Duralex, conocida por sus vasos irrompibles y por haber inventado el vidrio templado en 1945, está a punto de solicitar formalmente su entrada en concurso de acreedores. La decisión llega apenas dos años después de que la compañía se reconvirtiera en Sociedad Cooperativa de Producción de Trabajadores (Scop) para tratar de salvar la empresa.
Según ha informado la agencia AFP, la dirección de Duralex trabaja en los últimos detalles de una solicitud de concurso que, de ser admitida por el tribunal mercantil francés, supondría la quinta suspensión de pagos de la compañía en los últimos veinte años. La fábrica, ubicada en la localidad de La Chapelle-Saint-Mesmin, da empleo directo a 243 personas.
Fuentes consultadas por la agencia describen la situación como «sombría» y sostienen que la empresa ha llegado a un «callejón sin salida» tras una gestión considerada «catastrófica». Los trabajadores, añaden las mismas fuentes, sólo habrían percibido el 50% de su última nómina, y las cuentas de la sociedad estarían vacías.
Una Scop que no logró reflotar la empresa
En 2024, los problemas financieros acumulados llevaron a los trabajadores a asumir el control de Duralex bajo la fórmula de la Scop, una estructura cooperativa frecuente en Francia para rescatar empresas en dificultad. Ese mismo año, una ronda de financiación de 5 millones de euros llegó a movilizar compromisos de inversión por más de 20 millones, pero los fondos resultaron insuficientes para estabilizar la estructura de costes y hacer frente a la totalidad de las nóminas.
El desenlace concursal reabre el debate sobre los límites de la continuidad empresarial vía cooperativa cuando la insolvencia de la sociedad es estructural y el flujo de caja no permite atender los pagos corrientes.
Lectura concursal
El caso Duralex se enmarca en la mecánica concursal francesa, pero ilustra una cuestión común al Derecho europeo de la insolvencia: la idoneidad de las soluciones cooperativas, escisiones o rescates de plantilla cuando la causa de la crisis no es coyuntural sino estructural. La experiencia francesa recuerda que la transmisión a los trabajadores sólo funciona si va acompañada de viabilidad operativa y de un plan de negocio realista, y que el concurso de acreedores puede acabar siendo, pese a todo, la vía ordenada para preservar el valor industrial y los puestos de trabajo.
Fuente: El HuffPost, «El sueño se resquebraja: Duralex se prepara para entrar en concurso de acreedores dos años después de convertirse en una cooperativa», 31 de mayo de 2026 (a partir de información de la agencia AFP).