El Confidencial informa de que un tribunal de Quebec ha anulado un laudo arbitral al apreciar que el núcleo de su razonamiento descansaba en doctrina apócrifa, un laudo inexistente y sentencias que no guardaban relación con el caso, todo ello asociado al uso de inteligencia artificial generativa por parte del árbitro.

La resolución no rechaza de plano el uso de herramientas de IA en arbitraje, pero sí marca un límite claro: pueden servir para tareas auxiliares, nunca para delegar la función de decidir ni para construir una motivación jurídica sin revisión crítica y completa.

La noticia es relevante por su impacto en arbitraje, deontología profesional y gobernanza de la IA jurídica, en un momento en el que despachos, empresas y tribunales están definiendo qué usos son admisibles y cuáles comprometen la validez de una resolución.

Fuente original: El Confidencial.

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