Ley de Arrendamientos Urbanos comentada
Artículo 35 LAU. Resolución de pleno derecho.
Texto oficial consolidado, comentario práctico de Adara Legal y claves de aplicación del artículo 35 de la Ley de Arrendamientos Urbanos.
Texto oficial consolidado
El arrendador podrá resolver de pleno derecho el contrato por las causas previstas en las letras a), b), d) y e) del apartado 2 del artículo 27 y por la cesión o subarriendo del local incumpliendo lo dispuesto en el artículo 32.
Nota BOE: Se modifica por el art. 1.19 de la Ley 4/2013, de 4 de junio. Ref. BOE-A-2013-5941.
Comentario práctico de Adara Legal
Claves prácticas
- Elegir bien entre requerir, negociar, resolver o demandar.
- Preparar la prueba antes de iniciar desahucio o reclamación de cantidad.
- Cuantificar rentas, daños, suministros y demás conceptos exigibles.
- Valorar jurisprudencia y práctica probatoria antes de adoptar una posición procesal.
Preguntas frecuentes
¿Qué importancia práctica tiene el artículo 35 de la LAU sobre resolución de pleno derecho?
Sirve para fijar el marco de derechos y obligaciones que debe revisarse antes de firmar, modificar, resolver o reclamar un contrato de arrendamiento.
¿Qué conviene comprobar antes de aplicar el artículo 35 de la LAU?
Conviene revisar el contrato firmado, el uso real del inmueble, las comunicaciones entre las partes, la prueba disponible y las posibles reglas especiales aplicables por vivienda habitual, local, gran tenedor, zona tensionada o normativa autonómica.
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En arrendamientos para uso distinto, determinadas conductas permiten resolver el contrato: cesión o subarriendo indebido, daños, obras no consentidas o actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas, entre otras. En locales, además, el incumplimiento puede afectar a comunidad, licencias y reputación del inmueble.
La reacción debe apoyarse en prueba sólida. Actas, denuncias, informes técnicos, comunicaciones de la comunidad, fotografías y requerimientos previos pueden marcar la diferencia. Antes de demandar, conviene valorar si interesa resolución, regularización, indemnización o una salida pactada.
La resolución de pleno derecho en uso distinto funciona como herramienta potente, pero no automática en la práctica: conviene probar incumplimiento, requerimiento cuando sea útil, proporcionalidad y ausencia de actos propios que puedan interpretarse como tolerancia.
La resolución de pleno derecho no debe confundirse con una cláusula mágica. Si el arrendador tolera incumplimientos durante meses, acepta pagos o no documenta reservas, puede debilitar su posición.